miércoles, enero 10, 2007

La presión como la mejor fórmula del fracaso

En el contexto de proyectos de desarrollo de software, alguna vez leí el concepto 'La presión es la mejor fórmula del fracaso'; tiene más de verdad de lo que cualquier administrador de proyectos le gusta aceptar. El problema inicia cuando somos nosotros mismos quien la generamos; ¡gratis!

Casi cualquier persona puede distinguir entre dos tipos de problemas: los personales y los laborales.

Los primeros resulta obvios que corresponde a cada quien solucionar; en consecuencia nadie paga ni un centavo para que sean abordados y mitigados. ¡Vamos! son personales, ¿no?

La segunda categoría de problemas son aquellos que una persona debe solucionar persiguiendo un fin externo; para estos si se encuentra quién pague el trabajo, con el objetivo de encontrar una rápida y eficiente manera de mitigarlos.

El conflicto aquí llega cuando los segundos se disfrazan, de una manera muy hábil, en los primeros. Aquí llega el concepto de 'sintomatizando el problema'. Cuando las complicaciones laborales que a diario vivimos la comunidad económicamente activa comienzan a formar parte de nuestra vida personal, se conviernen en problemas (redundancia) personales. Aquí lo más probable es que resbalemos en el suicida mundo del estrés crónico.

Todo profesionista que se precie de serlo debe ser capaz de dividir, con admirable habilidad, los problemas generados en sus labores profesionales de aquellos personales; eso nos habilita a purgar las ideas y encontrar mejores soluciones a lo que finalmente nos están pagando por resolver; esto sin afectar el día a día en nuestra casa, sueño, despertar y vida.

Ojalá algún día logemos todos implementar este conocimiento sencillo de entender y casi imposible de aplicar.

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