miércoles, agosto 12, 2009

Impacto

Difícil hábito resulta meternos en la cabeza de desarrollador de software que un análisis de impacto, tras la inyección de un cambio, nos puede reducir sensiblemente las mentadas de madre o el simple estrés de hacer las cosas sin ni siquiera intentar imaginar qué es lo que vamos a descomponer.

Podemos crear el escenario que ejemplifica el más básico de los análisis de impacto:
Siempre que asistimos a un baño público (o privado) revisamos que no esté ocupado por otra persona. Si no lo hiciéramos, podríamos acercáramos a los mingitorios y correríamos el riesgo de orinar el trasero del incauto; o peor aún, sentarnos a defecar en las piernas de un comensal que por azares del destino llegó antes que tu.

Un sentimiento similar del lado trágico de este par de historias son vividas a diario por usuarios de software cuando, después de recibir aquella actualización tan ansiada, el resto del sistema se comienza a desmoronar.

El análisis de impacto a través de una matriz de requerimientos completa y actualizada, junto con su respectiva revisión e inspección, es la única solución de no secretar materia fecal sobre los ajustes que, por más pequeños que parezcan, siempre pueden colar un impacto negativo inclusive al otro 'lado' del sistema.

1 Comments:

Blogger SCJP Victor Sánchez said...

No podria estar más de acuerdo, aún no entiendo porque no nos cabe en la "cabezota" los riesgos implicados, peor aún a sabiendas de los posibles resultados negativos no nos prevenimos de ellos para evitar que pase y nos esperamos hasta el aveces prostituido ticket =(

8:03 p.m.  

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